Sober, al sur de la provincia de Lugo, es conocido por el vino de Amandi y la cerámica negra de Gundivós, una de las tradiciones alfareras más antiguas del continente. Detrás de la belleza oscura de estas piezas hay una técnica artesanal que depende directamente de un recurso forestal: la resina del pino. Este artículo recoge cómo se emplea la resina en este oficio, y por qué este vínculo interesa a quienes trabajamos por la puesta en valor de la resinación en Galicia.
Los cacharreiros de Gundivós
En Galicia, a los alfareros tradicionales se los conoce como cacharreiros, y Gundivós fue durante generaciones tierra de cacharreiros: un oficio ligado históricamente a la necesidad de envasar y transportar el vino de Amandi. Las piezas se elaboran en torno bajo, con barro de la zona, y se moldean mediante churros de barro superpuestos. Tras el secado, se cuecen en horno de leña.
El ahumado y la aplicación de la resina
Una vez cocida la pieza en el horno, esta se somete a un proceso de ahumado con fuego de carqueixa. Es durante este ahumado cuando se aplica la resina de pino: no se funde ni se transforma previamente en pez, sino que se emplea directamente en polvo, aplicada sobre la cara interior de la pieza. El cacharreiro sostiene la pieza —ya ennegrecida tras el ahumado— con una mano, y con la otra va espolvoreando la resina en polvo, contenida en un pequeño recipiente, hacia el interior de la boca de la pieza. No se trata, por tanto, de un "empegado" en el sentido clásico documentado en otras alfarerías ibéricas (donde se derrite la resina en pez y se vierte en caliente), sino de un procedimiento propio de Gundivós: resina en polvo, aplicada exclusivamente por dentro, coincidiendo con el proceso de ahumado de la pieza.
Por qué se usa resina de pino
- Impermeabilización: la resina aplicada en el interior contribuye a sellar el barro cocido, permitiendo que la pieza pueda contener líquidos como el vino.
- Disponibilidad: Galicia, y en particular la comarca de Sober y la Ribeira Sacra, contaron históricamente con abundante masa de pinar, lo que hizo de la resina un recurso local y accesible, disponible en su forma natural sin necesidad de transformarla en pez.
- Compatibilidad con el vino: el contacto con la resina aporta a los líquidos guardados un sabor y aroma característicos, en la línea de otras tradiciones ibéricas de recipientes resinados.
- Sencillez del procedimiento: al aplicarse en polvo y no requerir la fabricación previa de pez, es una técnica más directa que la documentada en otras alfarerías peninsulares.
La cerámica de Gundivós es, en buena medida, también una muestra de artesanía de la resina: el testimonio de los propios cacharreiros confirma que la resina de pino, aplicada en polvo sobre el interior de la pieza durante el ahumado, forma parte indisociable de un oficio que ha llegado hasta nuestros días casi sin cambios. Para una asociación como PROMORESINA GALICIA, este vínculo ofrece un ejemplo tangible de cómo un recurso forestal gallego —el pino y su resina— sigue presente, de forma casi invisible, en tradiciones que definen la identidad cultural del territorio.
Video del proceso de aplicación de la resina:

