Visita anual de Gemme la forêt de Aquitania: hermandad y realidades del sector resinero

El pasado 12 de junio tuvimos el placer de recibir nuevamente en nuestros montes a los amigos franceses de la asociación Gemme la forêt de Aquitania. Ya se ha convertido en una costumbre que esperamos con ganas cada temporada y, las cosas como son, es un gusto ver que seguimos todos igual de jóvenes.

Haciendo de anfitriones, el presidente y el secretario de Promoresina les acompañamos a dar el habitual paseo por el monte. Pisando el pinar es como mejor se entienden las cosas, así que aprovechamos para ponernos al día, ver los pinos y compartir todo lo que hemos ido aprendiendo y probando en ambas asociaciones durante este último año.

Pero como ocurre siempre con estas visitas, la jornada no podía terminar de otra forma que sentados alrededor de una mesa compartiendo una rica cena. Y es justo ahí, en la sobremesa y con un ambiente más relajado, donde de verdad logramos poner en común nuestras visiones y encontramos los grandes puntos de coincidencia.

En esta ocasión la charla se centró en un error de concepto bastante serio que se está aplicando al sector, especialmente en zonas donde no existe una base importante de resineros tradicionales. Siendo realistas, hoy por hoy la resina no da para ser una actividad profesional a tiempo completo. Ni siquiera intentando cuadrar los números sumándole la campaña de la castaña. La conclusión a la que llegamos ambos colectivos es clara: para que esto funcione y ofrezca una mínima estabilidad económica al trabajador, la extracción de resina tiene que enfocarse como un complemento a otra actividad principal, ya sea agraria o de cualquier otro tipo.

Y aquí es donde las asociaciones tenemos que remangarnos. Nuestro papel real es aportar información útil a la gente y buscar cómo modernizar los métodos de extracción. Necesitamos con urgencia que este trabajo sea lo más mecanizable posible, bajar la dureza física que exige el día a día y lograr que cada jornada sea más productiva. No hay atajos, ese es el único camino a seguir si queremos que el oficio tenga futuro.