Sober, al sur de la provincia de Lugo, es conocido por el vino de Amandi y la cerámica negra de Gundivós, una de las tradiciones alfareras más antiguas del continente. Detrás de la belleza oscura de estas piezas hay una técnica artesanal que depende directamente de un recurso forestal: la resina del pino. Este artículo recoge cómo se emplea la resina en este oficio, y por qué este vínculo interesa a quienes trabajamos por la puesta en valor de la resinación en Galicia.
Los cacharreiros de Gundivós
En Galicia, a los alfareros tradicionales se los conoce como cacharreiros, y Gundivós fue durante generaciones tierra de cacharreiros: un oficio ligado históricamente a la necesidad de envasar y transportar el vino de Amandi. Las piezas se elaboran en torno bajo, con barro de la zona, y se moldean mediante churros de barro superpuestos. Tras el secado, se cuecen en horno de leña.












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